
Rayuela, la novela de Julio Cortázar, da nombre e inspiración a esta coqueta taberna madrileña (Morería, 8) que ofrece, además del servicio de bistrot, tapas, bar, pan y flores. De la taberna de antaño simplemente queda la fachada. Sus creadores, el chef belga Nicolás Pecquereau y el maitre Isabelo García, curtido en estas lides, lo tenían muy claro: querían u establecimiento diferente donde se hiciera todo en casa, con encanto, buen servicio y precios asequibles.

Y lo han conseguido. Para empezar, el visitante es recibido en la Taberna Rayuela con el tentador aroma a pan recién hecho y a flores. La barra de la entrada de la antigua taberna ha sido transformada en un mostrador, como si de una tienda se tratara, en el que se venden flores de múltiples colores y pan hecho en casa, al igual que su golosa selección de tartas.
Nicolás Pecquereau, con más de 30 años de experiencia en restaurantes con estrella Michelin de Bélgica, Francia y España y de mantener durante 10 años una propia en su país natal, ejerce de jefe de cocina en este rincón del Madrid más castizo. Al frente de la sala está Isabelo García de Fernando, que cuida que cada servicio sea impecable.
En la Taberna Rayuela se sirven creaciones ‘made in Spain’, como por ejemplo las manitas de cerdo rellenas de setas y mollejas, y también internacionales, como las samosas de patatas y guisantes, con un precio medio más que atrayente: 15 €. Además, hay menú del día por 10’90 € que incluye dos platos, bebida y postre o café.
Todo cocinado con gusto y bien guisado, lo que hace que muchos vecinos prefieren este comedor al de sus casas. En la cuidada carta de vinos no faltan cavas y champagnes, desde 9 € la botella.

La concepción de este establecimiento lo hace ideal para cualquier ocasión. Con grandes ventanales al parque de Las Vistillas, la tranquilidad del entorno traslada al comensal fuera del bullicio propio del centro de la ciudad, y su cocina de mercado se disfruta aún más porque el tiempo parece detenerse frente al acueducto.
El fin de semana el aperitivo se convierte en la mejor opción para conocer alguna de las sugerencias de Nicolás de manera más informal en el bar de la planta baja.

Un cálido interiorismo
El ambiente de la Taberna Rayuela, muy cuidado, resulta especialmente cálido. La madera recubre el suelo y enmarca los espacios que quedan entre las columnas originales del edifico, un «look» tradicional, con mobiliario acorde, que invita al disfrute.

Al atardecer, las vistas desde sus ventanales, tras el Palacio Real y la Catedral de la Almudena, invitan a quedarse en el establecimiento y disfrutar de todo el embrujo de Madrid, con un buen mojito, una porción de tarta casera o una tabla de embutidos y quesos.
La planta baja tiene capacidad para 60 personas, y la superior para 45. La Taberna bre sus puertas de lunes a viernes de 12:30 a 16:30 y de 20:00 a 00:00. Sábados, domingos y festivos abre desde las 12:00 hasta el cierre.
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