Este nuevo cinco estrellas barcelonés abría sus huertas el pasado mes de abril en la calle Còrsega, nº 289 de Barcelona, cerca de la Rambla de Catalunya, del Passeig de Gràcia y de la Avinguda Diagonal.

Ohla Eixample ocupa un antiguo edificio de oficinas de los años 70. El hotel es innovador ya desde su misma construcción: como bajo su subsuelo circulan el metro y los ferrocarriles, el arquitecto responsable, Daniel Isern, ha empleado una tecnología pionera en España que evita los ruidos y las vibraciones. Básicamente, se han cortado los antiguos pilares, colocado muelles amortiguadores sísmicos y elevado el edificio con gatos hidráulicos. De este modo, el edificio queda «suspendido», como si fuese flotante, para garantizar la insonorización y la eliminación de vibraciones.
Una original fachada de cerámica… y musical
Para la fachada del hotel, de líneas verticales, el arquitecto ha optado por módulos verticales de distintas proporciones que desdibujan el número de plantas, que quedan interrumpidas por cinco cajas de madera. La fachada está realizada en cerámica: su textura, luz y matices de color contribuyen a crear un espacio confortable que resguarda al huésped del exterior, y vista desee fuera dibuja un gran mural. Pero además, guarda un secreto: es una fachada «musical».

El ceramista Toni Cumella, con la ayuda del Institut d’Arquitectura Avançada de Catalunya, ha aplicado la robótica al proceso de fabricación de la cerámica. Su particular textura se ha conseguido mediante un algoritmo que transforma la música (en este caso, la versión de Max Richter de Las cuatro estaciones de Vivaldi) en dibujos que el robot graba sobre las piezas mientras las fabrica. Cada pieza, que es distinta, incorpora ocho segundos de los trazos de la banda sonora, y todas encajan como si se tratase de un gran puzle.
Las 800 piezas de la fachada y las 320 de la entrada del Ohla Eixample traducen la música en formas de surcos, que se hacen más o menos profundos en función de su intensidad. Todo un homenaje a la cerámica local de Barcelona, que hoy se exporta a todo el mundo.
Un interiorismo de líneas puras

En el cuidado interiorismo de este moderno cinco estrellas predomina las líneas puras, con materiales nobles y naturales como la madera, la piel, el hierro o el cemento. Elementos vanguardistas se integran y combinan con el antiguo edificio original, creando un efecto auténtico y funcional, pero muy acogedor.
En la planta baja conviven la recepción, la cafetería y la coctelería, abiertos a huéspedes y clientes del exterior; el conjunto desemboca en un patio interior clásico del Eixample, con jardines verticales.
El hotel dispone de 94 confortables habitaciones que combinan un diseño contemporáneo con la máxima funcionalidad. En cada unos de ellas, el cliente puede crear su propio espacio personalizado, y elegir el tipo de sábanas y almohadas, así como aromas, películas, periódicos, cava, flores, masajes…
Están equipadas con televisores de 40” y 55” con canales vía satélite, wifi de alta velocidad gratuito,luz ajustable, minibar con productos delicatessen, caja fuerte de seguridad, amenities marca Prija…

La gastronomía, a cargo de los hermanos López
Los hermanos López son los encargados de la cuidada oferta gastronómica del hotel Ohla Eixample: en los fogones está Fran, y en la dirección comercial, Joaquim. Ambos lideran también el lujoso hotel Villa Retiro en Xerta (Tarragona), que pertenece a la cuarta generación de restauradores.

Fran López, de 32 años y formado en la escuela de cocina Hoffman de Barcelona, trabajó durante tres años en el Hotel Plaza Athenée de París, y tiene una estrella Michelin en su restaurante Villa Retiro, situado en el mismo hotel Villa Retiro en Xerta. Su hermano Joaquín López es un reconocido sommelier y empresario, y se encarga de todo el apartado comercial, incluyendo marketing, comunicación y recursos humanos.
Ohla Eixample destaca por sus dos espacios gastronómicos: un Lobby bar con una extensa oferta gastronómica non-stop y un restaurante gastronómico, Xerta, con una amplia carta en un ambiente singular, con luz natural y jardines verticales. Toda la oferta gastronómica del hotel se caracteriza por una cocina catalana contemporánea con raíces, productos autóctonos y una singular modernidad.

“Hemos intervenido totalmente los dos en la creación del concepto del Xerta Restaurant”, explican los hermanos. “Estamos muy ilusionados con este proyecto, con el que queremos hacer disfrutar a la gente, nuestro objetivo desde que empezamos a trabajar hace 10 años».
El joven chef de 32 años ofrece una carta basada en arroces, ostras, mejillones, angulas y otras variedades de una gastronomía poco conocida en Barcelona, originaria de les Terres de l’Ebre. Productos de mar y montaña, de temporada, que son un homenaje a su tierra «y que nos identifican y recuerdan a nuestros orígenes».
“No hay ningún restaurante en Barcelona que esté ofreciendo cocina de les Terres de l’Ebre, una zona rica en productos y en materia prima”, explica el chef. “No seguimos modas ni tendencias, sino nuestro camino, con el producto que mejor conocemos”.

Además de la carta, Xerta Restaurant ofrece cuatro menús, y todas sus propuestas gastronómicas se maridan con vinos propios de la familia López con D.O. Terra Alta y con más de 300 referencias de la región y de otros lugares del mundo.
Terraza chill-out y salas de reuniones
Uno de los espacios más especiales del hotel es su terraza chill out, que cuenta con un espacio para relajarse y disfrutar de un cóctel o unos snacks, además de piscina climatizada. Además, Ohla Eixample dispone de tres salas de reuniones dotadas de la última tecnología, panelables con luz natural y con acceso directo al jardín.

El hotel es propiedad del grupo Solixent Invest, propietario de las cadenas Aqua Hotel y Ohla Boutique Hotels. La empresa es también propietaria del hotel de cinco estrellas Ohla Barcelona, situado en Via Laietana, y cuya fachada, decorada con los “ojos” de Frederic Amat, se ha convertido en un referente de la arquitectura y del arte devanguardia en Barcelona.